4 Desayunos para un invierno lleno de energía

DESAYUNOS DE INVIERNOS

Que viene que viene, que ya está aquí.

El invierno se acerca a pasos agigantados y antes de que te des cuenta te ha envuelto entre sus fríos brazos.

Es hora de sacar abrigo, gorro, guantes, bufanda… Taparte hasta las orejas y aún así, no consigues sacarte el frío del cuerpo.

Si eres friolera como yo, tan sólo pensar en él hace que se te ponga la piel de gallina, que se te agarrote el cuerpo y se te enfríen los pies. Todo esto unido a una energía que está casi por los suelos y que te impide hacer cualquier tipo de actividad.

Bueno, miento, una actividad sí que te permite hacer. La tan conocida: manta, sofá, bebida calentita y peli o libro.

Pero claro, por mucho que te encantaría hibernar y volver a salir en primavera con todas las flores, no puedes. Y cosas que tiene la vida, quieres superar ese sentimiento porque estás harta de no tener ganas de hacer nada. Otro invierno bajo mínimos no, por favor.

Quieres poder disfrutar con los tuyos de esos días tan preciosos que nos deja esta época del año. Además, más te vale tener energía, porque ellos la tienen de sobra, y quieres poder pasar ese tiempo en familia.

Tenemos la solución.

Un invierno lleno de energía es posible.

Si, si, has leído bien. Ni yo ni ninguno de los cuatro que estamos detrás de Sr. Mamut nos hemos vuelto locos. Tan sólo necesitas cambiar un pequeño hábito en tu día a día.

El desayuno, esa comida que es definida como “la más importante del día”, casi siempre queda relegada a “un café y ya picaré algo luego”. O un bollo, un par de tostadas y poco más.

Con eso es imposible que tu cuerpo pueda tener energía suficiente para todo el día. Mucho menos, el cuerpo de los más pequeños.

Necesitas empezar el día con un buen aporte de energía.

Tu cuerpo necesita platos remineralizantes que generen calor interno. Platos que te proporcionen una energía duradera y estable. Puedes sentir que un café te da el calor que necesitas y la energía suficiente para despejar la cabeza (para despertar, como te gusta decir).

Acompañarlo con un bollo es algo muy común, su azúcar te da una sensación energizante, pero es momentánea. Es una energía de combustión rápida.

Es como intentar calentar una habitación con un secador. Mientras está encendido notas el calor, pero en cuanto lo apagas, el calor va desapareciendo.

Lo mismo le pasa a tu cuerpo. En un primer momento, tu cuerpo recibe el mensaje de “mmm, que calorcito y ¡andale, andale, arriba, arriba!”. Pero esa sensación no es duradera. Es un espejismo.

¿Y qué desayuno?

Los buenos desayunos están compuesto por un cereal integral, como el trigo sarraceno o la avena, por ejemplo. Bien calentito con la leche vegetal que más te guste, y acompañado de semillas de sésamo tostadas, pipas de calabaza, nueces, almendras…

Mmmm, sólo de escribirlo se me hace la boca agua.

A ver si te suena esta historia

Te voy a ser sincera. Yo solía desayunar fatal. Cuando iba a la universidad, iba siempre con el tiempo pegado (al culo) a los talones, y me cogía un bollito con chocolate y a correr.

Años después empecé a desayunar algo de fruta o un yogurt o un par de tostadas. Pero a media mañana… que digo a media mañana, al de media hora me moría de hambre, y en invierno de frío.

Nunca he sido de café, ahí siempre he tirado más de infusiones, pero claro, me levantaba con el tiempo justo y no le daba la importancia necesaria a los desayunos. Total, que acababa con hambre todo el rato y con un frío que no había estufa que me lo quitase de encima.

Desde hace una temporada he cambiado el hábito del desayuno “corre coge lo primer que pilles y a tirar millas” por uno más saludable y energizante. Como el ejemplo que te ponía.

Servidora en más de dulce que de salado, así que le añado miel o melaza de arroz. En serio, vuelvo a leerlo y se me cae la baba de lo bueno que está.

Y la verdad, me levanto con ganas de desayunar, no de mal comer. Aguanto estupendamente sin ansiar llevarme algo a la boca hasta el mediodía. Pero lo que más he notado es que ya no me siento tan débil. Me costaba moverme y desde que tomo desayunos en condiciones, aguanto toda actividad sin sentir que desfallezco.

Desayuno + reducción de estrés

¿Te suena eso de tener que parar porque parece que se te han acabado las pilas?

Te entiendo perfectamente, pero en serio, cambiar los desayunos ha sido clave para dejar de sentirme así.

Si acompañas un desayuno saludable con unas simples herramientas para reducir el estrés, entonces habrás dado un paso de gigante en ese camino hacia el autoconocimiento y el bienestar emocional que tanto deseas.

Son cosas que a nosotros nos han servido y queremos compartirlas contigo. Por eso, si te unes a la familia de Sr. Mamut dejándonos tu email, recibirás, totalmente gratis “4 recetas de desayunos para un invierno lleno de energía” y un regalito con “Las 5 cosas que puedes hacer hoy para reducir el estrés”.

No esperes ni un día más para empezar el día con buen pie.

Cuéntanos cómo empiezas tú el día para que todo vaya sobre ruedas. Estamos deseando leer tus comentarios.

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